viernes, 15 de febrero de 2008

Comunicado del Grupo de Dirección del Gran Café Teatro de la Vega


Ante las manifestaciones públicas efectuadas por don Juan Francisco Blanco, en las que afirma que los responsables del Gran Café Teatro de la Vega “deberían arriesgar más”, tenemos que manifestar lo siguiente:

No entendemos el sentido del concepto de “riesgo” que utiliza el Sr. Blanco cuando habla de nosotros, que arriesgamos continuamente cada vez que abrimos el telón, o si quizá, como parece deducirse, ese concepto, en sus declaraciones, está referido a la naturaleza o estructura del espectáculo que, así, le parecería “poco arriesgado”.

El riesgo, si se entiende como apuesta de innovación, estreno, diferencia o novedad, está presente en todas y cada una de las ediciones del Gran Café Teatro por parte de todos y cada uno de los artistas que en él participan. Si, por el contrario, el “riesgo” a que se refiere el responsable de la Fundación Salamanca Ciudad de Cultura alude a la fórmula escénica del Gran Café Teatro, a su ámbito de representación o al “grupo base de artistas” que participan en todas las ediciones, que es lo que permanece a lo largo de los años, nos duele especialmente vernos tachados de conformistas, repetitivos o conservadores de una fórmula, pues es precisamente esa fórmula, de extraordinaria dificultad para mantenerla, de vivacidad y actualización permanente, creativa en sí misma, la que propicia, precisamente, la complicidad renovada en cada función, y es ese ambiente, esa renovación constante y ese grupo de artistas los que han definido y definen al Café Teatro y los que han posibilitado su constante éxito de público, con la realización de un esfuerzo continuado de mantenimiento y mejora de una fórmula escénica lúdica, cultural e identificadora de la ciudad, que, precisamente por ese esfuerzo, por ese constante riesgo de innovación y actualización, cuenta con el respaldo de un público renovado en cada edición y de un número creciente de personas que, deseándolo, no pueden, por falta de funciones, acceder a él.

Si el “delito” consiste en haber consolidado una fórmula exitosa, -que es lo que persiguen, sin conseguirlo, muchas iniciativas en toda la geografía española, y también aquí-, entonces la constatación de nuestra historia, de los años de llenos asegurados, de los esfuerzos iniciales durante lustros para poner en marcha y presentar redonda esta idea sin apoyo de nadie, el reconocimiento de artistas en todos los niveles, con un espectáculo pensado, hecho y realizado en Salamanca, irrepetible, envidiado en muchos lugares e imitado en otros, sólo puede reconocerse como un logro que merecería alabanzas y reconocimiento más que comentarios desdeñosos y, que merece, por supuesto, un apoyo constante para su mantenimiento.

No estará de más recordar que el Gran Café Teatro se inició, y funcionó durante muchos años, con el esfuerzo desinteresado de quienes entonces participaban en él, que proveyeron al entonces vetusto teatro de La Vega, casi en ruina, de los medios mínimos de iluminación, accesibilidad y confort que fueron permitiendo que se convirtiera en un espacio hoy reconocido, y utilizado, como teatro. Que el material que fue adquiriéndose con el esfuerzo de los artistas ha quedado a disposición y en propiedad de la Asociación de Vecinos del barrio y, por ende, de la municipalidad; que por el Café Teatro han pasado casi dos centenares de artistas de todo tipo, algunos hoy con proyección nacional e internacional, que hicieron del escenario de La Vega su laboratorio de inicio y donde dieron sus primeros pasos artistas hoy consagrados en múltiples disciplinas, con los que todavía hoy compartimos escenario; que los organizadores del Gran Café Teatro no han estado nunca cerrados a representar el espectáculo en otro ámbito que pudiese albergar un mayor número de espectadores, al tiempo que cumpliese con las mínimas exigencias de la particular configuración y lenguaje del espectáculo (eso tan indefinible que propicia la comunicación y que convierte al continente en parte sustancial del contenido); que el Café Teatro ha estado, y está, abierto a todo tipo de participaciones de “calidad” –o, si se quiere, de renombre-, como queda patente en cada edición, y que es únicamente la limitación económica la que impide la participación de artistas de superiores cachets que servirían, en todo caso, sólo para aumentar la respuesta mediático-informativa; que la participación en el Gran Café Teatro de La Vega significa para una gran parte de colectivos y artistas, una preferencia sobre otras actuaciones y compromisos, como se viene demostrando edición tras edición, y que el Gran Café Teatro sigue sirviendo, y de qué modo, como plataforma de lanzamiento de artistas y colectivos, no sólo teatrales o musicales, sino también de otras disciplinas.

Que somos conscientes de que en el ámbito de la cultura, como en cualquier actividad que implique creación, no existen fórmulas generales para la valoración y que la disparidad y heterogeneidad de los gustos personales sólo permite que sea la respuesta de público el elemento con que pueda juzgarse la aceptación de la validez, y que el Gran Café Teatro está recibiendo, función tras función, año tras año, un inequívoco y masivo apoyo y respaldo en ese sentido.
Y, finalmente, al tiempo que agradecemos el apoyo que la Fundación Salamanca Ciudad de Cultura presta a este espectáculo, rechazamos frontalmente la “acusación” de inmovilismo o conservadurismo artístico; opinamos, no obstante, que la demanda cultural ha de ser una variable capital a la hora de configurar las programaciones públicas, sin despreciar otras consideraciones que sin duda tendrán peso en quienes tienen la responsabilidad del suministro cultural; creemos que la expectación, la expectativa, la fidelidad, la opinión de los espectadores, la misma demanda y la constatación del éxito, como sucede con todas las fórmulas cuya consolidación no debiera nunca confundirse con el adocenamiento sino con el mérito de la aceptación permanente, son valores primordiales a la hora de programar y difundir un hecho cultural y no, paradójicamente, motivos para su menosprecio; valores, desde luego, mucho más profundos, reales y palpables que las campañas propagandísticas y mediáticas sobre un espectáculo, un nombre, una intención, una localización o una efeméride; que las propuestas que efectuamos en cada edición del Café Teatro, y ahí están los espectadores para certificarlo, son arriesgadas como cualquiera pero basadas en la calidad contrastada, el trabajo constante, la experiencia, la formación, la calidad, la historia y la creciente demanda en taquilla; y que sirve también, si necesario fuese encontrar una justificación del uso de los fondos públicos, para mostrar la voluntad de superación, el orgullo de lo propio, no por propio sino por bien hecho y, por qué no decirlo, la contrastada calidad de los artistas del Gran Café Teatro, donde la programación cultural de Salamanca tiene una de sus mejores garantías.

MARIBEL IGLESIAS,
ÁNGEL GONZÁLEZ QUESADA,
MIGUEL MARTÍN.
Grupo de dirección del Gran Café Teatro de La Vega.

5 comentarios:

TRASTOQUE dijo...

Olé!

Antonio González dijo...

Se lo quieren cargar y no lo dicen

Shay dijo...

Ole, ole y ole.

Anónimo dijo...

Un poquito tarde, leo ésto...
¿Y quién es ese tal Sr. Blanco?
Excelente espectáculo SIEMPRE.

Anónimo dijo...

Un poquito tarde, leo ésto...
¿Y quién es ese tal Sr. Blanco?
Excelente espectáculo SIEMPRE.