viernes, 26 de diciembre de 2008

De cabeza


Compañía: Teresa Nieto
Teatro: Liceo
Fecha: 20-12-2008
Aforo: Media entrada

Superficial, pero muy estética

Si hay una cosa que me enseñó, junto a mi padre, el gran Pablo Santiago es que en el fútbol también hay arte. Así es que este artículo está dedicado a su memoria. Porque, ¿quién, viendo jugar a Zidane, no sintió que, además de jugar con una pelota, hacía algo más allá, jugaba a algo diferente, danzaba por encima de todos?

Claro, que lo mismo debió pensar el señor que estaba casi a mi lado viendo De cabeza, de la compañía de danza Teresa Nieto, porque se pasó la mitad del montaje escuchando el partido del Madrid. Y eso es lo extraño -por mucho que me duela decirlo, había más arte en las tablas del Liceo esa noche que en el Bernabéu últimamente-.

Este espectador se comportó mal, porque además de molestar, se perdió un espectáculo que no es que fuera una obra maestra, pero sí que resultaba atractivo y para nada aburrido. Con una selección de temas musicales muy bien hecha, ahí me ganan siempre, con una escenografía y una iluminación muy cuidadas, un vestuario bello y un trabajo encima del escenario muy digno, especialmente el de la propia Teresa Nieto, la coreógrafa compone una propuesta muy estética y bella y, además, muy positiva, aunque eso sí, superficial y plana en su mensaje y poco profunda en su contenido intelectual.

Pero, cada cosa a su tiempo, que diría el otro. Porque si hay algo que destaca es que es capaz de hacer que la danza contemporánea se funda, en perfecta armonía, con el baile flamenco. Vamos, que hace que te toque la fibra de la emoción desde la perspectiva del estilo, el gusto y la belleza.

Una apuesta que une la positividad con la alegría de amar y de ser amado. Yo hubiera arriesgado un poco más, pero Zidane ya no juega y Pablo se nos fue, así es que un poco de energía positiva no le viene mal a nadie.

jueves, 4 de diciembre de 2008

Gatas


Director: Manuel González Gil
Fecha: 03/12/2008
Teatro: Auditorio de Caja Duero
Aforo: Lleno

Poco

¿Conocen ustedes esa sensación que se disfruta cuando algo te toca la fibra, te llega dentro, te arrebata y destrona la razón de tu cabeza? ¿Han contemplado la cara de satisfacción de alguien que la experimenta? ¿Les gustaría sentirla otra vez y mantenerla en la memoria de su piel, en la retina de su corazón? Pues entonces no vayan a ver este Gatas, dirigido por Manuel González Gil. Ni un zarpazo al corazón, como diría el amigo Hilario.

Poco se puede decir de un montaje que aburre casi desde la primera escena y que, lo que es peor, te mantiene casi dos horas en la butaca para no expresar nada. Contar, cuenta alguna cosa, pero poco.

Cinco mujeres se reúnen en la casa de una de ellas, aristócrata divertida y chispeante, interpretada con acierto por María Pujalte, al igual que Miriam Montilla en su papel de maestra anarquista, y van viviendo diversos acontecimientos a lo largo del siglo XX en España. Comienzan en 1909, con el asunto del voto femenino, y recorren las repúblicas, la guerra civil, el franquismo, la transición, el terrorismo en los años ochenta, hasta terminar en el atentado del 11 M, en 2004.

¿Resultado? Nada de nada. Un revoltijo de acontecimientos históricos, una mezcla de estilos teatrales sin sentido en los que unas veces se respeta la cuarta pared y otras no. La escenografía no ayuda, especialmente la parte en la que las actrices se cambian entre escena y escena, ¿para qué?, y las situaciones se mueven entre lo tópico y lo previsible. Y eso sin contar que el sonido estaba muy alto y molestaba.

Bueno, quizás todo se reduzca a que el texto, con muchos momentos lacrimógenos, escondía el conflicto de una manera que nadie lo encontrase y planteaba lo mismo una escena detrás de otra. Y para eso, ya se sabe, están los culebrones, que se pueden ver en casa, calentitos, y hay unas señoras que te hablan susurrantes y con acento muy exótico, que siempre anima mucho. En fin, en otro maullido será.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Don Juan Tenorio


Compañía: L’Om-Imprebís
Fecha: 04/11/2008
Teatro: Auditorio de Caja Duero
Aforo: Lleno

Equilibrio

Tom Waits, Nick Cave, Rolling Stones, Neil Young, Bob Dylan… Los clásicos tienen eso, que se pueden reinventar a sí mismos, que haciendo lo mismo suenan diferente. Y en el teatro pasa lo mismo.

Y si no, fíjense ustedes en el Don Juan Tenorio, de José Zorrilla, que es uno de esos claros ejemplos. Si los reinterpreta una compañía con criterio y sensatez te hacen un montaje de dos horas y media que se te pasa en un abrir y cerrar de ojos. Y es que este montaje de L’Om-Imprebís está perfectamente dirigido por Santiago Sánchez, quien imprime el ritmo justo a cada escena y sabe captar, junto al actor Nacho Fresneda, la esencia de Don Juan, un personaje canalla, crápula, vividor y geta, muy alejado de otras concepciones almibaradas, maquilladas, metrosexuales y partidistas. Mención especial merece Trinidad Iglesias, excelente en su papel de Brígida.

Además, y lo más importante, la historia y su trasfondo quedan claros, tanto en la forma de explicarlos narrativa y filosóficamente. Y eso se consigue gracias a un interesante juego de luces, casi todas las escenas pergeñadas por Zorrilla trascurren de noche, y una escenografía que funciona fundamentalmente a partir de la primera hora de montaje, una vez que te acostumbras a los crujidos que hacen las pisadas de los actores.

Y un pequeño detalle, el cual agradezco personalmente. El personaje de Ciutti no es un tipo andaluz con gracejo que cada vez que habla intenta hacer un chiste hasta con las pestañas. Es lo que tiene que ser un criado que se busca la vida y que sabe que jamás estará delante de su señor. Lo que ocurría en aquella época.

Vamos, que en esta revisión donjuanesca la compañía acierta al dejarse llevar por la propuesta, lo suficientemente potente de por sí, y no propone alambicamientos externos que lo único que hacen es enredar. Alcanza el equilibrio, y eso el espectador lo nota, entre el realismo, lo tenebroso, lo romántico, lo espiritual y lo sobrenatural que contiene la obra con una sencillez digna de elogio y poco propia de estos tiempos, en los que quien más quien menos pretende dejar huella, aunque sea a base de hacer el ridículo.

martes, 28 de octubre de 2008

La tortuga de Darwin


Dirección: Ernesto Caballero
Fecha: 27/10/2008
Teatro: Auditorio de Caja Duero
Aforo: Lleno

Con razón

‘La gente habla y no tiene ni puñetera idea’, decía el viejo alcohólico que con un solo chato de vino se volvía emborrachar en el bar de la esquina. ‘No tienen ni puñetera idea’, repetía. ‘Ni puñetera idea’, cantaba como un mantra maldito. El camarero me contó que era profesor de historia, ‘de los buenos, de los que sí sabía de lo que va esto, pero ya ve… no sé qué le ha pasado. Y ahí lo tiene’.

Juan Mayorga sí tiene puñetera idea de teatro e ir a ver un texto suyo son palabras mayores. Y La tortuga de Darwin no iba a ser menos. Aunque, en honor a la verdad, tengo que decir que, por una vez, una actriz está por encima y le da lustre a una obra del autor de Hamelin o El chico de la última fila. Me refiero a Carmen Machi, cuya interpretación la reivindica donde tiene que hacerlo, encima de las tablas.

Y es que, aunque tiene escenas cuasi perfectas, hay momentos que carecen de fuerza dramática, sobre todo cuando aparece el personaje del doctor chiflado, y otras adolecen de cierta ingenuidad, pequeños chistes infantiles que lastran el ritmo. Eso por no hablar de una escenografía fea y canalla. Eso sí, tiene un gran mérito: el público imagina cómo va a acabar, pero el final es redondo.

No es que mi valoración esté lastrada por el hecho de que al ver la historia que cuenta este montaje he sentido un déjà vu que me recordó a Últimas palabras de Copito de Nieve, en el que también un animal ‘histórico’ nos juzga con lucidez y nos pone en lugar que nos corresponde. No es eso. La historia de la tortuga de Darwin, que ha evolucionado y se ha erguido sobre sus patitas traseras para contemplar el devenir europeo de los últimos doscientos años, es inteligente, interesante y muy acertada. Lo que ocurre es que el texto está bien, pero no está muy bien.

Y ahí es donde aparece Carmen Machi para hacer un alarde interpretativo con un personaje que es un bombón. De esos que si no los aprovechas... Pero no, ella hace de ese delicioso regalo que le ha puesto el autor entre las manos un verdadero banquete para el espectador e, imagino, para ella. Nosotros la aplaudimos largo rato. Y con razón.

sábado, 25 de octubre de 2008

Mi hijo y yo


Dirección: Ángel Fernández Montesinos

Fecha: 24-10-2008

Teatro: Liceo

Aforo: Tres cuartos


Una ñoñería


La imaginación lo es todo en esta vida. ¡Sin imaginación no se hubieran inventado tantas cosas! La rueda, la siesta, el submarino, la fregona, el chupa-chups, el trabajo, los helados de nata, el teatro… Tener imaginación te permite cualquier cosa, aunque sea ahí dentro. De ti mismo, me refiero.


El autor de MI hijo y yo, J. M. Barrie, también es el creador de Peter Pan, que ha dado lugar a miles de representaciones, películas y, por qué no decirlo, síndromes. Y lo que caracteriza esa pieza es la imaginación, los deseos y anhelos supremos de las personas por permanecer felices para siempre. Y miren por donde, la protagonista de la obra que nos ocupa es una soñadora, una mujer que, en medio de la Primera Guerra Mundial, prefiere imaginar y presumir de que tiene un hijo alto, guapo y fuerte, que lucha junto a sus compañeros del mejor regimiento británico del momento, a tener que enfrentarse a la realidad de una terrible soledad diaria. ¿El resultado? Una ñoñería.


Sí, sí no me miren así. Una ñoñería que puesta en escena sigue siendo… una ñoñería costumbrista (empezando por ‘los chistes’ y la excesiva moralina y terminando por el final absolutamente previsible) por mucho que María Fernanda D’Ocón defienda más que dignamente, junto a sus compañeras y compañeros de reparto, un texto lleno de pastel y beatitud infantil y vacío de interés teatral lo mires por donde lo mires. Y más si se fuerza tanto el punto de giro de la trama, cuando se encuentran por primera vez los falsos hijo y madre.


Jamás imaginé que iba a decir esto, pero lo mejor que tiene este montaje de Ángel Fernández Montesinos es que no tiene ningún argentino entre sus intérpretes, lo cual es un mérito en estos tiempos, y que no habla de la crisis financiera, no les digo más. Soñaré que el próximo montaje al que acuda sea bastante mejor. ¡Ojalá!

martes, 14 de octubre de 2008

La señorita Julia


Dirección: Miguel Narros
Fecha: 10/09/2008
Teatro: Liceo
Aforo: Lleno

Apuestas

Al final, todo se reduce a apostar por el negro o el rojo, a hacer la primitiva con los cumpleaños de la familia, ponerle siempre uno al Madrid o que digas que quieres una niña y resulta que te nace un niño más burro que un arado… Apuestas. De apuestas está llena la vida.

La señorita Julia es una apuesta personal de Miguel Narros, que la convierte en algo descarnado y absolutamente directo, huyendo de las sutilezas e invirtiendo los esfuerzos en soltar de sopetón al público que lo que vemos es lo que realmente hay en el texto, no lo que podemos intuir.

Y unas veces se gana y otras se pierde. En este caso, el hecho de que Narros nos ofrezca su peculiar visión de un clásico infinitamente revisado (¿cuántas veces habrá venido ya a Salamanca?) me parece interesante y valiente, empezando por la escenografía, que ya de antemano nos avisa de la degradación de la protagonista del montaje. Y otra, muy valiente y acertada es la elección del reparto, que defiende las tesis del director con uñas y dientes y está absolutamente entregado en cada segundo de las dos horas que dura el espectáculo.

A lo que yo nunca hubiera apostado es a hacer un comienzo contrario al espíritu de la obra. El teatro no hay que explicarlo si el texto, como en este caso, no lo necesita. Es más, alarga el montaje innecesariamente. Al igual que el ritmo de determinadas escenas, cuyo desarrollo afecta al conjunto de la obra, muy lento. E igualmente, no es necesario remarcar tan dramáticamente determinados problemas de los personajes porque cuando llegan los últimos diez minutos ya estás totalmente saturado. Y es que el texto tiene la suficiente fuerza como para no tener que subrayar artificialmente nada.

Pero bueno, son apuestas y Narros ha optado por la suya, en la que hay algunas cosas tan descarnadas que muchas veces provocan la risa del espectador, no sé si nerviosa o complaciente con lo que está viendo. Una apuesta valiente en la que unas veces el director pierde y otras gana. Como Raúl Prieto, una apuesta ganadora. Me juego lo que ustedes quieran.

viernes, 3 de octubre de 2008

30 grados de frío


Compañía: Teatro del astillero
Fecha: 02/10/2008
Teatro: CAEM Sala B
Aforo: Medio aforo

Intuiciones

A veces tengo la sensación de que va uno, por las inmensidades del universo embarrado y difuso que es la vida, como a ciegas. Sin saber qué le ocurre ni porqué. Sólo intuyendo lo que más o menos puede pasar si da un paso más. Una veces aciertas y las otras…

Intuyo por eso que 30 Grados de frío, de Teatro del astillero, tenía su aquel y yo no fui capaz de verlo. Intuyo que, a pesar de ser un texto teñido por la intrascendencia, el montaje se te pasa casi volando. Creo que el tratamiento del tema no ayuda mucho: el Duque de Osuna, un chapucero diplomático acompañado por su secretario, el responsable y futuro escritor Juan Valera, se instala en San Petesburgo, capital de Rusia en 1856, para establecer relaciones diplomáticas con el país de los zares. Pero, realmente no hacen nada excepto ir de fiesta en fiesta malgastando el dinero a manos llenas.

Intuyo que la escenografía tenía su sentido (quizás para reflejar el desorden de vida que llevan los protagonistas en Rusia) con tanto caos y tanta silla y tanto perchero. Y vislumbro ciertos rasgos de humor que el público apreciaba a ratos. Además, y esto no lo intuyo, sino que lo sé, la interpretación es de sobresaliente. Por la técnica, que es evidente, y por la defensa con uñas y dientes, sin miramientos, de los personajes que les han tocado en suerte a los tres actores en escena.

Vamos, que intuyo que la obra puede tener su interés, pero poco. Empieza sin un rumbo y unos objetivos claros y termina igual. Es decir, que no se sabe porqué nos cuentan la historia que nos cuentan.

Quizás, se puede decir que el mensaje es el de que España siempre ha sido como ha sido y eso no ha cambiado desde tiempos inmemoriales y que los españoles siempre hemos sido como hemos sido y eso no va a cambiar nunca. Pero eso ya lo intuimos todos, ¿o no?

miércoles, 24 de septiembre de 2008

El rey que rabió


Dirección musical: José M. Pérez-Sierra
Fecha: 23/09/2008
Teatro: CAEM
Aforo: Lleno

Mi madre

Mi madre, que es una mujer sabia donde las haya, cada vez que va a ver una zarzuela y le preguntamos su opinión, contesta: ‘No, si cantaban muy bien, pero tenían unos vestidos que eran unos zarrios… ¡Me ha dado una pena!’

La producción de El rey que rabió es el claro ejemplo de lo que una buena producción, si de dinero y mejores intenciones hablamos, puede hacer para relanzar la zarzuela. Y eso que el libreto de Ramos Carrión flojea allá por donde se coja. Pero, lo cierto es que el resultado resulta muy, muy interesante porque se sustenta en una propuesta escénica excelente y una dirección musical de alto nivel por parte de José Miguel Pérez-Sierra.

El vestuario, ¡ve a verla madre!, es imponente si exceptuamos el de los soldados. Y la propuesta del director y el escenógrafo son algo que no se ven en la zarzuela actual. Una idea original, proponer un circo como centro escenográfico en torno al cual se desarrollan las acciones, da paso a dos horas y media de buen espectáculo. Y el mérito no es proponer el ambiente circense, el mérito reside en que todo, la estética, los malabaristas, los equilibristas, la escenografía, las gradas en las que se mueven los personajes tienen su sentido en el conjunto.

Nada falta y nada sobra en esa apuesta por la modernidad en la que, además, todo está bien aprovechado y justificado (el circo como símbolo de lo que se ha convertido un país y como continente de un espectáculo para el divertimento), puesto que se aprovechan todos los planos espaciales a los que el espectador llega con la vista y el sentido.

Destacan también la proyección de voz cuando hablan de los actores-cantantes (o al revés) y la interpretación de algunos de ellos, como Susana Cordón, Rosa, y Luis Álvarez, El General. Eso sí, algunos fragmentos del texto no llegaban bien al anfiteatro y eso es una cosa que pone nervioso al espectador, más que a la buena de mi madre cuando los artistas sacaban unos vestidos ‘medio raídos’. Ve a verla madre, y alucina. Te la recomiendo.

sábado, 13 de septiembre de 2008

Un adulterio casi decente

Dirección: Jaime Aizpilicueta
Fechas: 12/09/2008
Teatro: Liceo
Aforo: Lleno
Chari y su equipo
Hay que ver lo bien que hacen las cosas Chari y su equipo en el Liceo, o en el CAEM o donde sea. Que lo mismo les da que el teatro sufra una avalancha de gente, que esté medio vacío, que caigan rayos y centellas. Nunca una mala cara, siempre amabilidad, profesionalidad y sonrisas. Es un placer ir al teatro en Salamanca. Y mira que los espectadores somos pesaditos. Que si no encuentro mi butaca, que si aquí no se ve bien, que si llego tarde y con prisas, que si me puede guardar la entrada para dársela a mi amiga que llega tarde, que si me suena el móvil y contesto, que si comento la obra con mi compañera de butaca... Y ya digo, ni una mala cara.

Igual que en Un adulterio casi decente, malas caras no se le pueden poner. Si acaso de aburrimiento. Buenas intenciones las tiene todas, pero el resultado es el de una comedia cuya mayor virtud es que de lo cándida que es parece de otro tiempo.

No se le puede pedir más a un montaje cuyo decorado naturalista, de esos que recrean la habitación donde se desarrolla la escena con enormes paneles y cuyas puertas cada vez que se cierran producen un terremoto en escena, tiene más peso que el texto. Vamos, que no le echemos la culpa a la escenografía (acordémonos de La cabra), si hay algo que no funciona en el teatro es un texto plano y ñoño.

Un hombre y una mujer se llevan viendo como amantes durante un solo fin de semana al año siempre en la misma habitación de hotel. Ella está casada con un policía y él está viudo. Durante los años siguientes, representados en forma de escena, iremos sabiendo qué ocurre con sus vidas hasta el previsible desenlace. La base es interesante, pero el desarrollo está hecho para que unas cuantas señoras se rían con sus cosas de otros tiempos.

Así es que ni la dirección, a lo clásico, ni la interpretación digna de los protagonistas, pueden salvar un montaje que, eso sí, nos retrotrae a otros tiempos de añejas Ferias y Fiestas de Salamanca. Vamos que no nos hubieran salvado de tan anodina propuesta ni Chari y sus chicas bailando el can-can en escena. Y mira que lo hubieran hecho de maravilla. Seguro.

viernes, 12 de septiembre de 2008

Hoy no me puedo levantar


Dirección musical: Isaac Ordóñez
Fecha: 11/09/2008
Teatro: CAEM
Aforo: Lleno

The best of

¿De dónde venimos? ¿Hacia dónde vamos? ¿Por qué estamos aquí? ¿Hace la programación de la Feria de Ciudad Rodrigo una monja para que no fueran dos grupos salmantinos de solera y con montajes sólidos como Zanguango o Intrussión? ¿Por qué los hosteleros en tiempo de crisis son los únicos que no se aprietan el cinturón y siguen subiendo los precios? ¿Dónde está el baño? Preguntas y más preguntas en este sendero de la vida. Algunas son fáciles de contestar y las otras…

¿Le gusta a usted Mecano? Si la respuesta es afirmativa, entonces a usted le gustará Hoy no me puedo levantar, musical efectivo (consigue lo que pretende), entretenido y festivo realizado a la medida de las canciones de los hermanos Cano. Si la respuesta es negativa no vaya, porque se tragará un concierto de cuatro horas que repasa los mejores éxitos del mítico grupo madrileño. Un The best of. Y no hay más.

Podríamos cantar las virtudes y defectos de un espectáculo que se apoya en una historia más bien tirando a flojilla, con unos gags demasiado vistos y manoseados, pero bien interpretados. Podríamos decir, como si fuera un estribillo, que la dicción del protagonista es como la de Emilio Aragónhijo, incluso que, a veces, no se entendía a los actores por problemas de sonido. Podríamos hacer un canto final a lo bien y mucho que el público, puesto en pie cantando, saltando y bailando, agradeció el esfuerzo y el montaje a los artistas (casi todos muy correctos). Pero, ¿para qué? Lo ven, otra pregunta. Si es que cuando me pongo filosófico…

Además, que el público que llenaba la sala es soberano y si ellos aplaudieron a rabiar al final será por algo. Digo yo, ¿no? Es más, no es que aplaudieran mucho es que aplaudieron hasta la extenuación entre número y número, durante las canciones, después de cualquier oscuro o frase insustancial. Daba lo mismo que el protagonista estuviera alegre porque había conseguido formar un grupo o triste porque le había salido un grano... Así es que todos contentos, los artistas por la buena acogida y el público por tanto despliegue de luces, sonido y gente bailando y cantando en el escenario. Energía positiva que hay que agradecer en estos tiempos.

lunes, 8 de septiembre de 2008

La cena


Compañía: Els Joglars
Fecha: 07/09/2008
Teatro: Liceo
Aforo: Lleno

Una heroicidad

Imagino que Albert Boadella duerme como un lirón, de la noche a la mañana y con una sonrisa en la cara. No me extraña. Una persona tan preclara, y que dice lo que dice sin miedos ni autocensuras, tiene que hacerlo. Y es que Els Joglars regresa y reincide con premeditación y alevosía en sus temas y estructuras favoritas. Y lo mejor de todo es que no aburre, que Boadella esas cosas las hace y las escribe muy bien. Lucidez, mala leche, desparpajo, bilis corrosiva, nada le falta ni nada le sobra a un montaje sin edulcorantes, sin ambigüedades y, lo que es más importante, sin arrepentimientos pasados, presentes o futuros. Él sigue erre que erre desde hace tiempo y, para qué lo vamos a negar, tiene toda la razón y triunfa con sus propios tópicos, lo cual es una heroicidad, porque lo hace, lo hacen, muy bien.

La cena es un montaje que arremete contra los gurús del cambio climático, la progresía de salón que defiende una ecología de despacho rodeada de frases leídas en artículos de prensa leídos entre desayuno de trabajo y comida de entrega de premios, el negocio y el miedo que se ha instalado a costa de la naturaleza y contra lo que se supone que es la alta cocina. Bueno, contra eso y contra muchas cosas más, aunque en realidad lo hace, como todos sus montajes, contra la hipocresía y la falsedad de la sociedad en la que vivimos. Exactamente igual que en sus anteriores propuestas, con claro carácter de denuncia social.

De hecho, desde el primer momento en el que se abre el telón y aparece en el fondo la reproducción de un mapamundi renacentista el mensaje es claro: la tierra es lo que es desde hace muchos años, dejémosla estar y no creemos falsas y ridículas radicalidades.

Y de eso va el montaje: de una cena que acaba siendo una comunión brutal y surrealista, de una gente que traga con todo lo que le echen (excepto algunos), de una sociedad que se luce y obtiene réditos fáciles, ya sea utilizando el problema del medio ambiente, el chapapote o el terrorismo. ¿Qué más da? Por eso a Boadella le va tan bien con sus montajes. Porque es un señor muy preclaro que no se sienta a cenar con cualquiera que no sea un espectador que, por lo menos, cuando se va a la cama duerme muy tranquilo.

lunes, 28 de julio de 2008

De místicos y pícaros


Dirección: Rafael Álvarez
Fecha: 25/07/2008
Teatro: Patio de Fonseca
Aforo: Lleno

Algo de gusa

Es imposible que Rafael Álvarez ‘El Brujo’ te caiga mal. A nadie le puede disgustar un ser que encima del escenario es tan entrañable, que parece un pan blanco de las ganas que dan de comérselo. Y cómo llena, el escenario, digo. Con el hambre de teatro que tenía el público a la entrada. La pregunta era: ¿quedaríamos al final satisfechos?

Por lo menos, a mí me dejó con bastante ‘gusa’ de sustancia este De místicos y pícaros. Y no es que ‘El Brujo’ estuviera flojo. Estuvo como casi siempre encima de un escenario: en plan magnético. Oye, es salir y utilizar ese estilo peculiar para hipnotizar a un público que se entrega desde el primer momento a sus monólogos como si de una secta se tratase. Y eso lo hace de maravilla este gran actor que, en este caso, y a pesar de las carcajadas y aplausos unánimes, no acierta con un espectáculo pícaro, muy pícaro.

¿Por qué? Pues porque en realidad está trufado de textos unidos de forma inconexa por un hilo argumental que no es el libreto, la música o la dirección, es el propio actor, al que inmediatamente identificamos no como un místico, sino como un pícaro que tiene respuesta ante la adversidad siempre, sean cuales sean las circunstancias. Y Rafael Álvarez la tiene muy grande: la respuesta, digo. Permítaseme este chiste para ilustrar lo que acabo de decir. Gracias.

El argumento del montaje es flojo y destaca mucho más la anécdota simple, el brillante artificio, la improvisación ensayada que ya habíamos visto en sus anteriores montajes a la hora de sortear un jamón, por ejemplo, que los autores a los que homenajea y las cargas de profundidad que lanzan de por sí. Ni tan siquiera la loa al gran Fernando Fernán Gómez tiene mucho sentido en medio de tal revoltijo y guirigay.

Tanto que, al final y una vez que has aplaudido al actor, sales preguntándote qué es lo que has visto. Y, en realidad, si exceptuamos una gran demostración en el Guzmán de Alfarache, poco podemos decir de dos horas de montaje que, eso sí, se te pasan casi volando. Y es que sólo alguien como ‘El Brujo’ puede hacer un monólogo con menos sustancia que lo que malcomía Lázaro de Tormes y hacer que el público saliese ahíto sin haber degustado prácticamente nada. Al final, hambre.

viernes, 25 de julio de 2008

Este señor es teatro: ahora, antes y después

Tom Waits no es dios, es Teatro.

Little Drop of Poison



I like my town with a little drop of poison
Nobody knows they're lining up to go insane
I'm all alone, I smoke my friends down to the filter
But I feel much cleaner after it rains

She left in the fall, that's her picture on the wall
She always had that little drop of poison
She left in the fall, that's her picture on the wall
She always had that little drop of poison

Did the devil make the world while god was sleeping
Someone said you'll never get a wish from a bone
Another wrong good-bye and a hundred sailors
That deep blue sky is my home

She left in the fall, that's her picture on the wall
She always had that little drop of poison
She left in the fall, that's her picture on the wall
She always had that little drop of poison

A rat always knows when he's in with weasels
Here you lose a little every day
I remember when a million was a million
They all have ways to make you pay
They all have ways to make you pay

miércoles, 23 de julio de 2008

Chrónica de Fuenteovejuna


Compañía: Samarkanda Teatro
Fecha: 22/07/2008
Teatro: Patio de Fonseca
Aforo: Dos tercios

Pedagogía

Andaba yo anonadado por la programación de la Feria de Ciudad Rodrigo, en la que echo de menos, además de algunas compañías salmantinas con mucha más capacidad teatral que muchas de las que están, algo más de riesgo y menos puerilidad monjil, cuando me di cuenta de que tenía que ir a Fonseca para ver este montaje de Samarkanda Teatro y me dije: ‘Ojalá no pases frío, que en Fonseca ya se sabe, y a ver si encuentras algo de riesgo’. Y oye, dicho y hecho. Nada de frío en Las Noches del Fonseca, ¡ya es raro!, y riesgo en Chrónica de Fuenteovejuna, en la que el director, José Carlos Plaza, y la adaptación van de frente con una propuesta que se queda sólo en correcta, ágil, pero algo desfasada.

Propone Samarkanda un juego metateatral en el que el público asiste a la preparación por parte de una compañía de teatro del montaje de Fuenteovejuna. Los actores discuten sobre la mejor manera de abordar un texto en el que Lope de Vega hace pedagogía y reivindicación de la solidaridad social y seguidamente le hace la pelota a la monarquía absolutista de una manera descarada. Y es ahí donde se plantea el problema de la obra, que en algunos momentos es excesivamente pedagógica y políticamente ingenua, lo que conlleva mucho artificio en las partes del texto que contextualizan para el público.

El resultado es interesante como ejercicio, pero demasiado desfasado, demasiado ‘pasado’ por sindical (parece un ensayo de finales de los 70) y hasta cierto punto ingenuo. No acaba de convencer y, además, se queda entre dos aguas. Es curioso, pero lo más interesante sucede cuando los actores representan la obra de Lope, sin decorados y con una buena iluminación consiguen un efecto maravilloso, y lo menos interesante cuando sueltan, en determinados momentos de su ‘ensayo’, sus discursos sobre la situación política, geográfica y social de la España del momento.

Por cierto, que se echa de menos la figura del director, suprimido en escena, quizás con la intención de equipararlo al personaje del comendador. Pero bueno, también yo eché de menos el frío y, esa noche, no apareció.

lunes, 16 de junio de 2008

¡Adelante!

Lo primero es lo primero. La programación teatral de sala de este IV Festival Internacional de la Artes de Castilla y León ha sido, desde mi punto de vista, más floja que las de otras ediciones, especialmente buena me pareció la de 2007. Ha sido un programa del que se han salvado pocos montajes. A saber: Songs of the Dragon Flying to Heaven, la mejor, Petites Histoires.com, la más emocionante, Warum, Warum, la que mejor dirigida estaba, y El dragon azul, la más espectacular técnicamente. No obstante, quiero destacar otros tres montajes interesantes: Bonanza, a pesar de todo tenía mucho teatro dentro, H3, un buen ejercicio de danza, y Deep y Trío, muy bien técnicamente.

El resto ha sido decepcionante: Anjo negro es la que menos me ha gustado y le siguen Don Quijote contra el ángel azul, Wewilllisvestorm, Tempest II y Time Republic. Hubo dos que no vi y de las que, evidentemente, no puedo hablar. Lo que sí puedo decir es que a todas las une una cosa. El aburrimiento. Todas eran bastante tediosas y sin gancho. No había nada que te atrajera y enseguida empezabas a mirar el reloj. Y mira que algunas duraban apenas una hora.

El resultado ha sido: menos público en las butacas, más aburrimiento y menos ilusión a medida que pasaban los días. Pero ya se sabe, unas veces se acierta y otras se falla. En este caso el sabor de boca que queda ha sido peor que otras veces, pero seguro que remontará el vuelo.

En lo que sigo en mis trece es que defenderé a muerte este Festival por las razones de siempre y por las que vendrán. Salamanca necesita abrirse al mundo y este festival es fundamental para limpiar el aire viciado y provinciano que nos asfixia, a mí el primero. Si queremos que esta ciudad sea universal y moderna queremos este Festival, que hay que entender desde el punto de vista de que nos ofrece nueva tendencia. En eso me llevaré palos de los agoreros que protestan por los millones que se lleva este festival y no se llevan ellos y sus amigos, de los que dicen amar el teatro y el arte y nunca (ni antes, ni durante, ni después), se les ve por el Liceo, el CAEM o Caja Duero, y de los que lo querrían dirigir y nunca lo harán. Bienvenido sea este soplo. ¡Adelante!

Por cierto, enhorabuena a los autores de la página Web y la imagen del festival. Muy buenas.

domingo, 15 de junio de 2008

Anjo Negro


Dirección: Frank Castorf
Fechas: 14/06/2008
Teatro: CAEM
Aforo: Dos tercios
Fea y aburrida

Resulta que va uno al teatro alegre y contento después de ver el gol de Villa en el último minuto y se encuentra con esto. No hay derecho, hombre. No hay derecho. Dos horas y cuarto soportando un tostón que no se salva ni con la excusa de no tener el vestuario. Esfuerzo encomiable, pero infrucutoso. Victoria pírrica, sobre todo para el público que aguantó hasta el final.

No sé qué es más aburrido, si este montaje de Frank Castorf, un partido amistoso con prórroga y penaltis de la selección española o tres horas sin descanso de teatro balinés.Podemos estar de acuerdo en que es expresionismo. Perfecto. Podemos estar de acuerdo en que es más teatro que otros montajes. Perfecto.

En lo que no puedo estar de acuerdo es en que para hacer expresionismo haya que estar dos horas y cuarto dando voces. En lo que no puedo estar de acuerdo es que para transmitir al espectador los sentimientos del autor haya que gritar todo un espectáculo. En lo que no estoy de acuerdo es que para provocar haya que contar una historia absolutamente aburrida. Una cosa es la provocación y otra cosa es el aburrimiento. Anjo negro ni provoca ni transmite: aburre y es fea por muchos desnudos, violaciones y escupitajos que uno introduzca.

Es más, las supuestas referencias al propio teatro, como las conversaciones de los intérpretes con los cámaras que retransmiten en directo algunas partes del montaje, son de lo más naif que se ha visto últimamente por estos lares. Eso sin contar que el que metía los subtítulos no acertó ni una.
Por salvar algo, debemos decir que tiene dos pequeñas escenas en alemán muy líricas y con emoción.

Eso sí, había conflicto, sangre, celos, crucifixiones, muchos intérpretes en escena, a los cuales no se les vio sus dotes interpretativas escondidos tras sus gritos pelados, diseño de luces… lo que yo no vi fue mucho teatro.

Songs of the Dragons flying to Heaven


Compañía: Young Jean Lee’s Theater company
Fecha: 13-06-2008
Teatro: Caja duero
Aforo: Media entrada
¡Aleluyah!

A veces, las cosas no son lo que parecen y los comienzos dicen mucho más de lo que auno podría parecer. En cuanto escuché y vi el vídeo que abre esta ‘Songs of theDragons flying to Heaven’, de Young Jean Lee’s Theater company sabía que ese comienzo era muy importante. Es más, sabía que el montaje me iba a gustar. Es teatro actual, fresco y con ritmo. Una conversación en oscuro nos introduce en lo que parece ser la grabación de unvídeo en el que un hombre golpea secamente a una mujer. Los golpes se escuchan unotras otro. Inmediatamente, se ve el vídeo en el que la directora del espectáculo esgolpeada mientras ella intenta mantener la compostura. En ningún momento demuestrael dolor que siente. Se lo guarda. Gran metáfora de la ira contenida que sentimoshacia muchas de las cosas que nos rodean habitualmente. Gran comienzo. Y muy indicativo de lo que vendrá después, porque el espectáculo es un alegato contra elracismo, pero, desde mi punto de vista, lo es más sobre el odio y la rabia hacianosotros mismos y sobre la intolerancia con cualquiera que no piense como nosotros. Después del comienzo un monólogo sobre los coreanos. Sólo por eso ya merece la penael espectáculo. Y después el resto de los diálogos y de las coreografías y cancionesprotagonizadas por cuatro coreanas y dos estadounidenses (bueno, dos blancos).
En principio no tienen nada que ver, pero para mí sí. En realidad todos y todasdicen lo que realmente piensan y sienten. No son políticamente correctos. Y lo hacende diferentes maneras. La protagonista coreana lo hace a la cara, crudamente. No se corta un pelo. Si piensa que eres un mierda te lo dice y ya está. Los americanos o los blancos, como ustedes quieran, hablan de sus problemas y de sus neurosis dependiendo, pero siendo muy crueles. Son racistas hasta con los de su propia raza,con su novia o con su marido. Son intolerantes y tienen una ira contenida que estándeseando expulsar. En este montaje esas personas encuentran su canalización.
Buena interpretación, mejor dirección, una música adecuada y una sana capacidad parareírse de sí mismos. Lo único que no me gustó fue el diseño de las luces. Una granobra. ¿Crítica? Sí. ¿Parodia? También. ¿Texto? Por supuesto. ¿Teatro? ¡Aleluyah!

viernes, 13 de junio de 2008

Time Republic


Compañía: andcompany&Co.
Fecha: 12/06/2008
Teatro: Liceo
Aforo: Media entrada

Un mal viaje

Un mal viaje lo tiene cualquiera. Te metes cosas que no controlas y… pasa lo que pasa. El ácido es lo que tiene, que pasó de moda hace mucho tiempo y unas veces sale bien y otras mal. De repente te da por experimentar y no controlas. Empiezas a ver cosas que te parecen maravillosas y cuando ves el resultado, el resultado no se atreve a verse a sí mismo.

No, no se preocupen. No he tomado nunca drogas y no iba a empezar a tomarlas ahora. Los que parece que sí se las tomaron cuando creaban este espectáculo son los chicos de andcompany&Co., a los que les ha salido un espectáculo naif, sesentero, bien intencionado y, sobre todo, muy infantil: Time Republic.

Otra explicación no hay para crear un montaje sobre el Sputnik, excusa para hablar de la sociedad de los años sesenta, de la política, de la Guerra Fría, del estallido social y sexual, de mayo del 68 y de otros acontecimientos sociales de la época. Buenos temas, en realidad. Buena base, ¿no? Pues efectivamente: no.

Y mira que hay algunas partes que tienen ritmo y que enganchan, como en la que relatan las razones de la crisis de los misiles cubanos, y partes con cierta ironía, como cuando se sientan todos a cantar una canción folk en paz y armonía o recuerdan el asesinato de John Lennon.

Y es que este montaje es un ejercicio, un juego en el que se ha intentado recrear una época desde el punto de vista menos interesante: el vestuario mezcla de los Bee Gees y Judas en Jesucristo Superstar, la música, los colorines de los artilugios luminosos que utilizan para semejar la psicodelia de la época, los sombreros gigantes…

Unas veces teatro leído, en el que se enciende una bombilla cada vez que habla un personaje, o actor, o lo que quiera que represente, otras veces performance hippie (si es que eso existe), otras discurso con discursos, este Time Republic se queda en una simple anécdota aburrida, triste y fúnebre que no dice nada ni, por supuesto, interesa a nadie. Y mira que el viaje prometía, pero… se estrelló.

jueves, 12 de junio de 2008

Don Quijote contra el ángel azul


Compañía: Compagnie Jérôme Savary
Fecha: 11/06/2008
Teatro: CAEM
Aforo: Dos tercios

Indefinición

El Diccionario de la RAE define eclecticismo como ‘Modo de juzgar u obrar que adopta una postura intermedia, en vez de seguir soluciones extremas o bien definidas’. Me quedo con la última parte, la de las soluciones bien definidas. Y es que este espectáculo de la Compagnie Jérôme Savary, Don Quijote contra el ángel azul, se queda en cierta indefinición, en cierta falta de ese puntito que necesita un espectáculo para ser eso, un buen montaje.

Los mimbres los tiene. Buenos actores que saben perfectamente lo que hacen y lo hacen bien, sobre todo un maestro de ceremonias que está absolutamente a gusto con el papel que representa, buenos músicos, irreverencia, desenfado y un inconfundible aroma a teatro-circo chino que nos retrotrae a épocas en las que las ferias de ciudades y pueblos acogían este tipo de espectáculos en los que se mezclaba el teatro, la revista, las atracciones seudoeróticas, la mujer barbuda, los telones de tela pintada, el contorsionista cojo o el enano transexual.

Parece que todo está bien, pero el espectáculo envía el mensaje de que le falta fuerza. A pesar de ese totum revolutum en principio divertido en el que se mezcla a Don Quijote con pistolas y a Sancho Panza deseando entrar en el primer puticlub de carretera que encuentren, a bailarinas de can can con magos de tres al cuarto, a chistes burdos sobre políticos con atracciones cutres de barraca, la sensación que te queda es de que le falta ese punto que otorga a un show el estatus de genial. Y eso que es bueno matar de vez en cuando a los mitos, pero tanta casposidad franchute-cañí te lleva a la confusión. Además, la suciedad de las entradas y salidas de escena, de los telones que caen sin ton ni son dan cierta sensación de dejadez, de que aquello no es buscado.

No es que esté diciendo que yo lo hubiera hecho de otra manera, es que un show que podía tener mucha potencia te decepciona y te confunde porque se queda en la indefinición de lo que quiere transmitir porque, al final, nadie sabe si lo que vio es un homenaje, una denuncia o una parodia y eso, amigos, denota en la mayoría de las ocasiones falta de personalidad.

martes, 10 de junio de 2008

Warum, Warum


Dirección: Peter Brook
Fecha: 09/06/2008
Teatro: Caja Duero
Aforo: Lleno

Una lección

Si hay algo que caracteriza al teatro es el actor frente al público. Ese es el quiz de la cuestión. Un actor interpretando un texto y un público escuchando, viendo, mirando, entendiendo. Esa es la esencia del teatro. Una vez que se apagan las luces, el actor sube al escenario y el público asiste en silencio a lo que allí se representa, los demás tenemos poco que decir. Si acaso antes o después, pero nunca durante. Ni el director, ni el productor, ni el diseñador de luces, ni el escenógrafo, ni el autor, ni la crítica, ni nadie. Ese diálogo es sagrado.

Y Peter Brook lo tiene claro. En Warum Warum, un homenaje a Meyerhold, está la esencia del teatro del Señor Brook, de ese ‘teatro sagrado’ del que él habla en ocasiones, del ‘teatro de lo invisible-hecho-visible’. Y ahí está la lección de este director tamizada por lo que era la escena para el director ruso: escenarios desnudos, objetos en vez de decorados y el movimiento intencionado previamente.

El resto lo hace una espléndida actriz que se come a todo el que pase por allí. Una lección de interpretación, de matices, un lujo para los que asistimos a la representación. Y para darle el tono de sagrado, un músico que con un instrumento absolutamente oriental nos introduce en ese mundo de lo esencial, y vuelvo a repetirme, de lo sagrado.

A mí el montaje me gustó, pero intuyo que tiene determinados códigos que no todos sabemos descifrar. Esa intención metafísica disfrazada de monólogo con los discursos que en su vida hizo el fusilado por Stalin, Meyerhold, creo que no puede llegar a todo el mundo, aunque creo que no engaña a nadie y a nadie pretende engañar. Es una lección, desde mi punto de vista, magistral de lo que es el teatro para Peter Brook.

Y a ello suma la mala leche con la que está hecho el espectáculo. Fina ironía sobre los defectos de muchos de los que creemos hacer teatro y la escena final, en la que nos deja a todos deseando saber cuál es la palabra, la respuesta final, la resolución que nos dé la clave para hacer teatro de forma redonda, perfecta. ¿Cuál es? ¡Ah!, no tengo ni idea.

lunes, 9 de junio de 2008

El dragón azul


Dirección: Robert Lepage
Fecha: 08/06/2008
Teatro: CAEM
Aforo: Dos tercios

Bien, pero frío

Antes, cuando la mayoría de los refranes tenían sentido, se decía que alguien que tenía ilusión por algo se sentía como un niño con zapatos nuevos. Ahora, los niños estrenan zapatos cada tres meses y no le dan importancia ninguna a no ser que los que les compren sus padres sean de marca y cuesten más de ciento veinte euros.

Robert Lepage se siente como un niño con juguetes nuevos y lo demuestra en El dragón azul, un alarde técnico como pocas veces uno puede ver. Una película dentro del teatro en el que lo más importante es el envoltorio. Un ejemplo de cómo hacer un montaje de dos horas y cuarto sin que nadie se aburra. Eso sí, el texto se queda un poco corto de emoción y el resultado es algo frío.

Quizás el lenguaje estético tan cinematográfico que utiliza sea el que le confiere ese tono tan alejado, tan distante en algunas ocasiones del público. La historia se queda pequeña en comparación con lo que es el envoltorio y eso le resta importancia a un montaje en el que uno no sabe si los protagonistas son los actores o los técnicos, que con buen criterio salen a saludar y son los que más aplausos se llevan, por otra parte.

Decir que no te gusta Lepage es como decir que Julio Verne no era un escritor de aventuras de las buenas. Lo que, desde luego, no se puede decir es que esto es una obra total, porque carece de lo que carecen la totalidad: de la víscera necesaria para serlo.

Es una buena obra de teatro con momentos estéticos geniales, como el de la nieve, o con efectos especiales muy logrados, como el de los cuadros de Van Gogh, y con los detalles absolutamente cuidados. El sonido de la tetera, sonando de fondo de una forma tan real y tan bien integrada, es para quitarse el sombrero.

Lo que sí me llamó la atención es el fino humor que en algunas partes destila el texto, lo cual es de agradecer. Por cierto, que el triple final es un recurso muy utilizado en el cine y que, en esta ocasión, funciona muy bien en este montaje que está bien, pero que es frío.

viernes, 6 de junio de 2008

Bonanza


Compañía: Berlín
Fecha: 05/06/2008
Teatro: CAEM Sala B
Aforo: Lleno

El debate

El debate es bueno. Que tú dices que sí y yo digo que no, pues bueno. Pero siempre de buenas maneras. Eso sí. Y eso nos enriquece. A ti, a mí, al vecino y a quien sea. Dialogar, recorrer con la mirada y la mente otros puntos de vista, de pensar, de ver las cosas es útil y muy necesario.

Con Bonanza, propuesta de la compañía Berlín, llegó el debate, la discusión o como lo queramos llamar. Llegaron las dudas y las preguntas. O por lo menos para mí, puesto que lo que vimos es cinco pantallas que emiten un documental sobre una ciudad norteamericana de siete habitantes, en la que todo parece idílico, pero no lo es tanto. Todos se llevan a matar. Aquello no es el paraíso terrenal como, en un principio, podría parecer. ¿Es esto una propuesta escénica? ¿No será que sólo es un documental? ¿Es esto arte o simplemente un documental muy bien hecho? ¿Quieren provocar los autores? ¿Puede gustar algo como esto si partimos de determinadas premisas? Etc., etc., etc.

Desde mi punto de vista lo que hace Berlín es una provocación inteligente con su propuesta. Y me explico. Bonanza es un documental cuando tú lo ves ya empaquetado en la sala, pero es una propuesta escénica y teatral en su concepción por dos vías diferentes. La primera, es que la concepción de la sala, con las cinco pantallas y la maqueta del pueblo encima de ellas, en la que con la iluminación se simula el día, la noche, la vida del pueblo dependiendo de lo que ocurra en los vídeos, es bastante teatral. Y la segunda, es que el teatro está dentro de lo que ha grabado el equipo de producción. En realidad, el espacio teatral se está dando en la realidad y se ha grabado antes, los personajes son de carne y hueso, pero se han grabado antes, el guió está ahí, pero se ha grabado antes, los conflictos son reales, pero se han grabado antes.

Es decir, Berlín, hace teatro, pero antes de que nosotros vayamos al teatro y luego nos presenta un deja vù autopersonal, inteligente, arriesgado e impresionista que destaca por su provocadora innovación. Me gustó mucho, no sólo por lo bien que está hecho, sino también por todo lo que esta propuesta significa para este Festival ‘innovador’. ¿O acaso no era teatro cuando veíamos Estudio 1 en la tele?

jueves, 5 de junio de 2008

Wewilllisvestorm


Compañía: Benjamín Verdonck
Fecha: 04/06/2008
Teatro: Liceo
Aforo: Un tercio

Un día interesante

Qué día tan espléndido tuvimos ayer. Empezó a hacer mejor tiempo, aunque nos levantamos con algo de niebla, saqué muchas cosas adelante en el trabajo, hice algunas llamadas interesantes y productivas, leí un artículo en El Adelanto que me gustó mucho, estuve terminando mi máster, que voy un poco retrasado y me tuve que quedar después de trabajar, escribí un rato, leí el blog de Roberto….

… charlé un rato con un par de amigos, quedé con mi novia y me reí mucho con ella, compré tres discos en Radyre, paseé por la plaza y me di cuenta otra vez de lo bonita que es, hablé con Carmen que está un poco nerviosa porque que va a tener dos niños el cinco de junio, Pablo y María que, por cierto, es mi ahijada ¡bienvenida, mi niña!, leí mi correo electrónico en el que tenía cien mensajes de los que ocuparme...

… me acordé de que tengo que comprar una escalera para poder limpiar mejor mi casa, estuve pensando que hace mucho que no voy al Sakana y ya es hora, decidí que ya es hora de comprar algo de ropa, que ando un poco escaso y la crisis no me ha dejado hasta ahora, le eché la ORA al coche, una desgracia como otra cualquiera, miré dos o tres escaparates de zapaterías, tomé una caña, actué para los amigos de Maribelina, que se rieron mucho, y fui al Liceo.

Un día interesante ¿no? ¿Cómo que no, señora? ¿No es esto más interesante que ver cómo alguien monta una mesa del IKEA tornillo tras tornillo? ¿No es más bonito que ver cómo un señor ata todo con cordeles y hace con que juega con ellos? ¿No tiene más sentido mi vida que ver a alguien cómo meticulosamente no hace nada? ¿No es mejor lo que he contado que intentar entender el porqué de una persona que mete la cabeza en una caja y tiene que terminar cosas que no van a ninguna parte? Por favor, contesten que sí, que todo eso que les he contado tiene interés y sentido. Eso sí, el técnico de luces y sonido del montaje tuvo un día bastante mejor que el mío. Se lo aseguro.

miércoles, 4 de junio de 2008

Petit Histories.com


Compañía: ACCRORAP
Fecha: 03/06/2008
Teatro: Liceo
Aforo: Tres cuartos

Oh! La La

Por algo inventaron la alta costura. Por algo son la cuna de la moda. Por algo son los precursores de la cocina de vanguardia. No necesitan ser intelectuales, ni falta que les hace. Estos franceses saben hacer las cosas con finura, con gusto y, sobre todo, con elegancia.

Oh! La La. ¡Qué espectáculo este Petites Histories.com! Te lleva y te trae por donde quiere, como quiere y cuando quiere. ¿Qué más se puede pedir? Tiene verdad, ritmo, emoción, humor, sensibilidad, inteligencia, poesía, finura y elegancia. Utiliza todos los recursos posibles, incluso los tópicos, para hacer que su propuesta resulte bella. Texto, circo, danza, música (qué gran Tom Waits), acrobacia, clown, escenografía: ¡Teatro!

Cada una de las pequeñas historias que nos cuentan los chicos de ACCRORAP es un homenaje nostálgico a la infancia, un canto a la vida, incluso en la tristeza, una pasión descontrolada por la ingenuidad bienintencionada y madura, un deseo de mostrarnos el lado positivo de lo que nos rodea y lo que nos dejó de rodear, una agradable sorpresa para una noche de verano.

Eso sí, si nos atenemos a la filosofía del Festival Internacional de las Artes, esto es lo menos experimental que hemos visto hasta ahora. Es lo más normal, entre comillas, que nos han ofrecido los programadores y, sin embargo, es lo que más ha llegado al corazón. ¿Por qué? Pues porque está bien hecho, incluso tirando de recursos totalmente vistos en muchos espectáculos. No es que los intérpretes sean una maravilla (sobre todo en grupo), es que el espectáculo está bien creado para que, con unos artistas dignos, con unos números bien escogidos, con una filosofía emocional más que racional, el mensaje llegue al público con fluidez. Y eso, amigos, los franceses lo saben hacer de maravilla. ¿No le dan la Legión de Honor a cualquiera que pase por allí y lo hacen suyo para siempre?

No es un espectáculo innovador, le sobra claramente el ‘.com’ al título, pero es un espectáculo. Porque al final, y esto es importante, no te engaña y eso, en estos tiempos de falsa intelectualidad, ya es mucho.

martes, 3 de junio de 2008

Deep y Trio


Compañía: Alpo Aaltokoski
Fecha: 02/06/2008
Teatro: Liceo
Aforo: Media entrada

Trio

Como estamos en un festival de nuevas tendencias y de lo que se trata es de ser innovador, voy a tirar por el lado rebelde y a hablar sobre lo que más me gustó del espectáculo de Alpo Aaltokoski e ir en contra de las corrientes de opinión que había a la salida del teatro. No es que estuviera en desacuerdo, es que me apetece dar otra visión diferente. Nada más.

La parte de 'Deep' me gustó y el señor Aaltokoski tiene mucha presencia y sensibilidad sobre el escenario. Es un artista. Aunque la proyección Milla Moilanen es una muy buena propuesta audiovisual, le quita protagonismo al bailarín, del que parece que se olvida esta performance. Eso sí, el juego de luces está muy cuidado y le va que ni pintado al conjunto de la pieza.

La segunda parte, la de 'Trio', en la que los intérpretes están muy dignos, pero no a la altura del coreógrafo finlandés, habla de comunicación… o de lo contrario y eso es lo que a mí me interesa. El tema que trata y la sensibilidad con que lo hace.

Es más, es la parte en la que más claro está lo que el director quiere decir, ya que define personajes y plantea unos roles a cada uno de sus bailarines, quienes los resuelven con mucha eficacia y contundencia. No es que obvie Deep, es que me habla más Trio. Tiene un discurso más… discurso. Te dice directamente lo que quiere expresar.

Y eso es lo que hace que esta propuesta de Alpo Aaltokoski, dividida en dos, sume para llegar a ser un muy buen montaje. Los movimientos sensibles de la primera parte y la directa y sincera comunicación de la segunda configuran una unidad que deja satisfecho. Por supuesto, este montaje es el más redondo y emocionante que hasta ahora hemos visto en el Festival, aunque sólo llevemos cuatro días, y el que más texto tiene sin decir una palabra. Curiosidades de la vida y de la danza, que en el mundo de la escena siempre tiene muchas cosas que decir. Pero a mí me dijo más la segunda. ¿Qué le vamos a hacer?

lunes, 2 de junio de 2008

H3


Compañía: Grupo de Rua
Fecha: 01/06/2008
Teatro: CAEM
Aforo: Un tercio

Chirridos penetrantes

Si hay algo que destaca de cualquier ser humano es la personalidad que tiene. Hay gente que se deja arrastrar por aquellas opiniones que le llegan desde fuera y hay personas que no, que van a lo suyo pese a quien pese y cueste lo que les cueste. Ellos siguen hasta el final sin importarles lo que les pueda ocurrir. Hay que avanzar aunque sea de espaldas. Los golpes de la vida se superan de la forma que sea.

Esto es lo que ocurre con H3, de Grupo de Rua. A nadie le hubiera importado en el patio de butacas que hubiera más hip hop, más música, más emoción. Pero ellos no. Adelante con su propuesta, muy interesante, pero con poca chicha visceral. Y eso es mérito del director, que si al final introduce lo que todos esperaban hubiera claudicado en su propuesta, que es sólida y tiene por detrás un concepto.

Crean los chicos de esta compañía, entre los que hay cierto desnivel artístico y técnico acentuado, un montaje lleno de danza contemporánea y hip hop o lo que sea. Y lo convierten en un espectáculo seco y duro, lleno de agresividad, de enfrentamiento, de frialdad por los cuatro costados. Ayudados por la parquedad de la luz de escena, por el comienzo en silencio, en el que ya se entrevé lo que uno va a presenciar, hacen que el mundo que recrean sea frío y repetitivo, como el que viven diariamente en la calle.

Es decir, hacen una propuesta cercana al experimento y al ejercicio y lo encubren con cierta dosis de seriedad y de poderío físico que, en cierto modo, envía el mensaje de que saben lo que hacen y porqué lo hacen. Y que, además, quieren hacerlo así.

Por lo menos, cuentan determinadas cosas y hablan de la dureza, de la sequedad de una vida nada fácil. El montaje es interesante, aunque no emocionante. Tiene momentos de belleza y de impacto, pero nada de lo que cuentan llega con intensidad al público. Eso sí, al final todos sabemos que la banda sonora de la vida la pueden poner los chirridos penetrantes de las zapatillas de unos bailarines que se dejan la piel en escena.

domingo, 1 de junio de 2008

The porcelain project


Compañía: Needcompany
Fecha: 31/05/2008
Teatro: Liceo
Aforo: Tres cuartos

Prefiero el curling

¿Por qué cuando alguien quiere parecer interesante en un montaje de lo que sea, utiliza una música que recuerda mucho más a las ondas electromagnéticas, o a los fractales o al secador de pelo estropeado de la peluquería de la esquina que a Mozart? ¿Por qué ese tum, tum, tum, tum, tum, tum machacante y repetitivo? ¿Por qué, por qué, por qué, por qué?

Que se lo pregunten a los chicos y chicas de Needcompany. Ellos sabrán. Yo no tengo respuesta para esa pregunta. Lo que sí sé es que su The porcelain project, lejos de ser una ‘¿obra maestra?’ (lean el programa) es aburrida, repetitiva y está alejada de la emoción que se supone va a buscar uno cuando saca una entrada para cualquier espectáculo. Para esto prefiero el curling.

Como diría mi buena amiga Esther a la salida del teatro: ‘Lo único que sé es que he empezado a odiar la porcelana’. Y tiene razón, qué quieren que les diga. Si de lo que se trata es de salir a repetir una y otra vez lo mismo, si de lo que se trata es de salir a un escenario a expresar lo que sea porque sí, si de lo que se trata es de salir a camuflarse de surrealismo y de estética de Alicia en el país de las maravillas, lo cierto es que se equivocan claramente. Nada de emoción, nada de transmisión, nada de comunicación con el espectador, nada de contención, nada de nada. Un desastre.

Intuyo que a estas alturas del artículo ya sabrán ustedes que no me gustó el montaje. Pues yo tardé lo mismo en saber que no me interesaba nada. Tres minutos y ya está. Ni las luces, ni el sonido, ni lo que presuntamente querían contar, ni nada de nada. Y, sin embargo, Needcompany, no entienden que con quince minutos hubiera bastado. Y no es que uno no ponga interés, que yo soy de los que leen el folleto después de la finalización para no tener prejuicios, pero no tuve más remedio que ponerme a leerlo en mitad del espectáculo para no aburrirme. Lo dicho: prefiero el curling.

sábado, 31 de mayo de 2008

Tempest II


Dirección: Lemi Ponifasio
Fecha: 30/05/2008
Teatro: CAEM
Aforo: Tres cuartos

Pesado

A veces uno debe saber cómo cerrar los proyectos que empieza en la vida. Y de igual modo ocurre en las artes. Las novelas se pueden quedar largas y densas, las performances...

Con este poema negro y oscuro que es Tempest II pasa lo mismo. No se engañen, de La tempestad del bueno de Shakespeare nada de nada. Al menos a la vista. Si había algo, yo no lo vi y me temo que el público tampoco. Cuando lo que mueve el teatro, que es el conflicto, la emoción, permanece invisible a los ojos de los que nos sentamos en el patio de butacas… malo. Y no es una cuestión de tener una referencia antropológica, que sería bueno tenerla, es una cuestión de que el ritmo, muy medido, pero muy lento deliberadamente es un lastre con el que el espectáculo no puede.

Tiene cuatro momentos estéticos y efectivos, pero el resto se hace pesado, muy pesado. En ningún momento te hace entrar en el código con el que entiendas el porqué de un ritmo tan lento, de un discurso tan pausado. Lo único que te hace entregarte a la causa es el ángel caído que de vez en cuando aparece y al que, quizás, encuentras algo de sentido en un maremagno de difusas propuestas que no concluyen en nada. Y ese es el quid, que si cierras tu poema conceptual antes, quizás lo estético salve al resto, pero en este caso, lo cierras demasiado tarde.

Eso sí, si hablamos de técnica, la verdad es que todo estaba absolutamente medido y podemos hablar de un espectáculo totalmente cuidado al detalle. Tanto en las proyecciones, como en la iluminación el sonido, las entradas y salidas de los intérpretes. Todo milimétricamente medido. Igual que las coreografías grupales de los actores, que llevan a cabo un trabajo físico y técnico imponente.

Desgraciadamente, con eso no basta y la propuesta se queda en un cúmulo de imágenes que envías a la gente que está sentada en la butaca sin que ellos te respondan de la manera que sería deseable en esto de la comunicación que es el teatro.

martes, 27 de mayo de 2008

La verdadera historia de los hermanos Marx


Compañía: Teatro Meridional
Fecha: 17/05/2008
Teatro: Liceo
Aforo: Un tercio

Simpática

Las historias de las personas las cuentan los demás. Además, que nadie quiere contar su propia vida de forma objetiva. Todos los que lo hacen utilizan mucha ficción y eso no es una vida, es una novela. O una obra de teatro.

La verdadera historia de los hermanos Marx es la visión que tiene Teatro Meridional sobre este mítico grupo de actores que ha pasado a la historia del cine con su humor absurdo, pero muy cabal. Dirigidos por Álvaro Lavín y con texto de Julio Salvatierra (bueno, pero con alguna referencia actual fuera de lugar), este montaje es un sincero homenaje a aquellos alocados actores que dejaron para la posteridad cintas como Sopa de ganso o Una noche en la ópera.

Tiene un mérito esta comedia, el de ajustarse perfectamente a los homenajeados. Utiliza el mismo lenguaje y el mismo tipo de escenas que hicieron famosos a los Marx, sobre todo a Groucho, Chico y Harpo. Frases inteligentes, diálogos rápidos y delirantes, juegos de palabras absurdos, locos movimientos de escena… para crear el ambiente que meta al público en la atmósfera apropiada. Todo con el fin de hacer creíbles unos personajes que, por otra parte, sí lo son. Buenas interpretaciones, personajes bien definidos y un movimiento de escena muy medido hacen que el montaje se pase sin que te des cuenta.

Eso sí, hay algo que falla: la escenografía y la iluminación, que le dan al conjunto de lo que sobre el escenario se ve un aspecto pobre. Está bien que se quiera ofrecer una imagen de cine en blanco y negro de los años treinta y cuarenta, pero lo que se envía al patio de butacas es una tristeza que contrasta con el espíritu de aquellos a quienes se homenajea.

Es más, se podría decir que este aspecto es definitivo para concluir que, lo que hubiera sido una buena obra, se queda en el calificativo de “simpática” por estas pequeñas cosillas, que son las definitivas. Al fin y al cabo, esa es la sensación con la que la parte contratante de la primera parte sale del teatro en la mayoría de las ocasiones. Una pena.

lunes, 12 de mayo de 2008

Los persas


Dirección: Calixto Bieito
Fecha: 09/05/2008
Teatro: Liceo
Aforo: Media entrada

Encantados

La guerra es eterna, pero también lo es en el alma, llena de contradicciones; en el corazón, que no cicatriza nunca. En el trabajo, lleno de peligros inútiles; en el teatro, donde te acechan los peñazos irredentos; en tu casa, donde la rutina puede agobiar tu mente; en las sombras, que se apoderan de ti sin que te des cuenta…

Los persas es el claro ejemplo de lo que es el teatro de Calixto Bieito. Sólo él es capaz de basarse en los tiempos actuales en esta tragedia de Esquilo y convertirla en una mezcla de Jesucristo Superstar, Evita, Jamón Jamón y un concierto de los Rolling Stones. El extremismo pasado por el pasapuré del cinismo más absoluto.

Ayudado por una gran interpretación de Gurutze Beitia, secundada por un conjunto de músicos-actores muy solventes, nuestro director más internacional compone otra tragedia totalmente diferente, pero igual de universal que lo que pudo contar el bueno de Esquilo. Un grupo de soldados españoles se prepara para realizar una misión en Afganistán. Todos están ávidos de acción, de tiros, de sangre, de vísceras… de carroña que palíe el hambre de olvidarse de ellos mismos que tienen. Todos están asustados hasta la médula. Todos creen que están por encima del bien y del mal. Todos están en un infierno. Todos creen que son superiores, pero no. Nadie es nadie en la guerra. Los muertos han matado a muchos vivos.

Hay monólogos, canciones, fuego, chatarra, vatios a tope, rock and roll, masturbaciones, soul, desnudos, himnos casposos, patria, banderas españolas, parafernalia militar, densidad en la propuesta, adrenalina, agresividad, ternura, panfletos, anécdotas sangrientas… todo menos diálogos. Una thermomix revolucionada en la que Bieito lo cocina todo y bien. Y eso, a pesar de que la primera media hora se hace densa. Pero, si uno acepta eso el resto del espectáculo le gustará.

Todo basado en la capacidad que tiene este director para convertirse en autor. Para hacer que los artistas, la iluminación, la música, la escenografía, el texto, los técnicos, incluso el espectador, firmen con el nombre de Calixto. Y nosotros encantados, para qué nos vamos a engañar.

El otro lado


Dirección: Eusebio Lázaro
Fecha: 06/05/2008
Teatro: Auditorio de Caja Duero
Aforo: Lleno

¡Qué demonios!

¡Qué demonios! Vaya por delante que a mí no me ha gustado este montaje. Y vaya por delante que iba con muchas ganas a ver a nuestra Charo López subida a un escenario salmantino. Vaya por delante que la obra se hace aburrida y poco consistente. Y vaya por delante que la López está bien en su papel.

El otro lado, de Ariel Dorfman no es lo que se dice uno de esos textos que brillan por su capacidad de mantener la tensión dramática hasta el final. Vistas dos escenas, vista toda la obra, que llega un momento que se hace repetitiva y monótona al contar que un matrimonio de edad madura vive en la frontera de dos países en guerra constante. Se mantienen gracias al acuerdo que han alcanzado con las dos partes para enterrar los cadáveres. El problema viene cuando se firma la paz y los gobernantes quieren construir un muro fronterizo justo en medio de la casa.

Teatro que pretende reflexionar, pero que se hace demasiado pesado al dar vueltas a lo mismo una y otra vez. Incluso los pequeños “chistes”, con los que la obra está trufada, se pierden al repetirse varias veces y por previsibles, por ejemplo, los de los visados y los del baño. A ello no ayuda en absoluto, algunas partes en las que el ritmo que requieren los textos de unos personajes se contrapone con el ritmo de los otros. Parece como si estuvieran jugando a dos bandas. Recuerda a teatro de otros tiempos.

Con escenografía de corte naturalista y unos efectos especiales que, a veces, no dejan escuchar a los intérpretes, se desarrolla una trama que raya con el absurdo y cuya voluntad antimilitarista y antitotalitaria se agradece. Pero, con eso no sirve para aguantar una hora y media de espectáculo, que bien podría haber quedado en un entremés.

De Charo López no hay mucho que decir, su presencia y su voz corrigen lo que pueden un texto con el que los intérpretes parece que se encuentran a gusto unas veces sí y otras no. Y que conste que es muy difícil estar allí, en el escenario, en el otro lado.

viernes, 2 de mayo de 2008

El enemigo de la clase


Fechas: 01/05/2008
Teatro: Liceo
Aforo: Un cuarto
No me acuerdo
El enemigo de cualquier ámbito en la vida son las voces. Aquel ruido que no te deja escuchar, ni deja hablar a los demás. Te confunde y no puedes llegar a un acuerdo, a una conclusión… Igual pasa en el teatro.

El enemigo de la clase, dirigida por Marta Angelat, cuenta la historia de seis alumnos con los que ningún profesor quiere apechugar por ser excesivamente conflictivos. Pretende no ofrecer respuestas y parece que las ofrece todas. No pretende echar la culpa a la sociedad y no deja resquicio alguno para que pensemos otra cosa. A mí no me gustó y me pareció aburrida. Y en parte es por el texto, aunque tiene momentos acertados, pero también por el planteamiento tan agresivo y macarra que se ofrece en este montaje.

Está llena de ruido (de gritos) por todas partes y con un septeto de actores absolutamente descompensado en su composición. Sólo son dignos de mencionar Eloy Yebra, en su papel de Bombilla, y Jordi Soler, en el papel del profesor que lidia con sus alumnos (se agradecía que apareciera en escena). Bernabé Fernández se pasa una hora entera gritando, vociferando, desgañitándose. Tiene madera, pero otro espectáculo como éste e interpretará mudos toda la vida. Es exageradamente pesado. Imagino que le habrán dirigido así… De los demás, mejor no gritar nada porque nada hicieron que mereciera la pena, si acaso lo contrario.

En cuanto al texto, es cierto que tiene que juntar a seis personajes marginales, totalmente agresivos y fuera de lugar para componer el drama que quiere contar, pero tengo la sensación de que es absolutamente previsible y poco sutil. No deja nada a la imaginación del espectador. ¿Por qué es siempre la sociedad la que tiene la culpa de todo? Ya, ya sé que ese no es el mensaje de la obra, pero lo parecía.

La verdad es el poco público que había y la frialdad del patio de butacas cocaban forntalmente con el guirigay del escenario. Tanta voz, tanto revoltijo no te deja disfrutar de algunos de los momentos con verdadera tensión dramática y con garra. Y es más, no permite entrever entre líneas, te lo cuentan todo. ¿Qué era aquello del subtexto? Ya no me acuerdo. Y no es por el alzheimer, se lo puedo asegurar.

Escupir en el tiempo


Fecha: 30/04/2008
Teatro: Liceo
Aforo: Un tercio
Mala educación

No me gusta escupir. Ni que escupan, por supuesto. Encontrarse un gargajo en la calle y tener que esquivarlo es desagradable y de mal gusto. Es más, me parece agresivo y de mala educación.

Tampoco me gusta este Escupir en el tiempo, de Erre que erre, y no estoy de acuerdo con lo que cuentan en su programa de mano. Principalmente, porque no coincide con lo que luego te transmite en escena, que es, más bien, poco.

Señalan en su díptico que es “Un espectáculo que habla de celebrar, del futuro y de los secretos que aún quedan por desvelar”. A mí no me dijo nada de esto. Ni una emoción, ni un sentimiento. Nada.

Utilizando, ante todo, el lenguaje corporal como forma de comunicación entre los seis bailarines que actuaban, se intuía una clara vocación de establecer un diálogo prácticamente teatral y estridente sobre el escenario. Al igual que los textos escénicos en los que los personajes se pasan hora y media discutiendo por todo, parece que los personajes o conceptos que nos presenta la compañía se pasan la fiesta perpetua en la que viven haciendo lo mismo. Es demasiado evidente ese deseo del que hablan. Le falta cierta sutilidad.

Si lo que quieren es presentarnos una celebración, una fiesta, “una forma de compartir esos instantes únicos que se sienten un poco por debajo de la piel”, conmigo, desde luego, no lo han conseguido. Salí igual de frío que lo que entré. Es posible que más. La música tampoco ayuda demasiado a meterte en ambiente, aunque, eso sí, la iluminación y el movimiento detrás de la puerta está muy cuidado y medido.

Quizás el mensaje sea que el mundo en el que vivimos es así: frío y distante. Yo creo que no. Creo que la comunicación se puede establecer de otra manera. De la misma manera que la danza no puede dejarte más tieso que la mojama, incluso aunque te escupan conceptos. Y eso, amigos míos, es de mala educación.

lunes, 28 de abril de 2008

Animales artificiales


Compañía: Matarile Teatro
Fecha: 26/04/2008
Teatro: Liceo
Aforo: Un tercio

Contradicciones inquietantes

Existen momentos en la vida en los que uno se tiene que inquietar. Quiera o no quiera, esa sensación, mitad angustia mitad morbo, te invade y no sabes cómo deshacerte de ella por mucho que luches por no mirarla de frente, por no enfrentarte a ella. Es desasosegadora y te perturba.

Con la excusa del artificio y desde el punto de vista de la innovación y la mezcla del lenguaje del cuerpo y del lenguaje del texto, Matarile Teatro, nos propone un montaje inquietante por sus contradicciones. Utiliza una gran belleza visual, con momentos de gran lirismo estético y una iluminación muy acertada, pero a la vez lanza puñaladas textuales en las que deja constancia de su inconformismo con la vida que nos ha tocado lidiar, con la sociedad en la que vivimos.

Introduciendo actores, músicos, bailarines y cantantes en escena, desgrana una especie de reflexión surrealista y desbordante en la que se mezclan monólogos desubicados, cantatas barrocas, piezas de danza y diálogos sobre filosofía que intentan enlazar una unidad común, un discurso coherente dentro de la incoherencia en la que nos vemos envueltos en nuestro devenir diario, que no es poco.

Y digo que el montaje es inquietante por esas mismas contradicciones, por esa mezcla de belleza visual que contiene dentro un deseo inconsciente de mostrar la otra cara. Gran contradicción, y poco convincente, la de hablar sobre la pretenciosidad de ciertas creencias vitales, de determinados supuestos filosóficos y ser pedante y pretencioso cuando lo haces delante del público. ¿Postura vital o estética?

Al fin y al cabo, todos somos animales que utilizan el artificio de cualquiera de los lenguajes que tenemos a nuestro alcance para no ser como los otros animales, póngase como ejemplo un mono, y para no ser nosotros mismos. Mayor artificiosidad que esa no hay, aunque nosotros nos miremos a los ojos y nos lo creamos en comunidad: artificial e inquietante, por supuesto.

lunes, 21 de abril de 2008

Hay que purgar a Totó


Dirección: George Lavaudant
Fecha: 18/04/2008
Teatro: Liceo
Aforo: Dos tercios

Terminar

Hay algo en los infiernos personales que nos atrapa y no nos deja salir. Es como si quisiéramos huir de allí, pero nos diera morbo mantenernos en esas situaciones tan escabrosas. Es la neurosis de la vida diaria. La paranoia contradictoria de la enfermedad que nos asola.

Hay que purgar a Totó, de Geroges Feydeau, me dejó con esa misma sensación: no me gustó, pero sí. Es más, al salir del teatro dije que no, pero esta mañana, después de haber dormido y tener cuatro o cinco pesadillas, he comenzado a dudar.

Me gustó por la interpretación de los actores, que están todos muy bien, o por la dirección, que se ajusta perfectamente al espíritu del texto. Es más, me encanta la escenografía. Muy kafkiana (las puertas parecen las de El proceso), transmite a la primera, nada más abrirse el telón, todo lo que el autor quiere reflejar: un mundo agobiante, una familia de clase casi alta, en apariencia feliz, pero destrozada por el cáncer de la falsa comunicación y las buenas apariencias. Incluso ese tema, el de la comunicación, está bien tratado, con un lenguaje muy preciso y agobiante, y unas frases repetitivas, ansiosas y delirantes. Y el niño, interpretado por un adulto, es un acierto.

Pero es el texto, precisamente, lo que me produjo esa contradicción neurótica que me impide decir que salí contento de lo que vi. Y es que, desde mi punto de vista, la obra gira descaradamente en torno a una escena. Denota en exceso que se ha escrito alrededor de la parte en la que aparece la figura de Totó, el niño cabrón y maleducado que trastoca todas las firmes creencias y rutinas en las que se basa nuestro mundo particular, otro castigo más a nuestra estulticia snob. Todo al final se convierte en un gag que traiciona el espíritu paranoico de la obra.

Todo lo demás, incluido el principio, es repetitivo, muy redundante. Aunque ahora que lo estoy pensando, yo también lo estoy siendo ahora y como cualquiera me conozca, incluido mi psiquiatra, sabe el desastre de persona que soy, pues qué quieren qué les diga: escribir esto ha sido un infierno en el que se abren pequeñas y grandes puertas, pequeños abismos que me ponen muy nervioso y que requieren que termine mi crítica de la única manera que sé. Menos mal.

lunes, 14 de abril de 2008

Pagagnini


Compañía: Yllana
Fecha: 12/04/2008
Teatro: Liceo
Aforo: Lleno

Gracias

No sé lo que pensarán los más puristas melómanos, posiblemente estén tirándose de los pelos desde que Ara Malikian ha estrenado con Yllana este divertido, vitalista y musical espectáculo llamado Pagagnini. Lo que sí sé es que los amantes del teatro se lo agradecerán de por vida. Bueno, y también los docentes, los que se dedican a inculcar el amor por la música clásica a alumnos que sólo saben de triunfitos y de seudooperaciones talento.

¿Quién dijo que Sarasate, Falla, Boccherini, Mozart o Paganini eran aburridos? Sólo tenía que llegar gente con talento y visión para divertirnos hasta el paroxismo gracias al alocado concierto que nos propone un cuarteto espectacular. Un homenaje a la música clásica lleno de vitalidad y de inteligencia. Y sin tener que tirar de humor de monólogo enlatado, ya que el que nos presentan es el de siempre. Y aún así, funciona como una máquina perfectamente reglada y revisada. Muchos de los golpes ya te los esperas y, sin embargo, te hacen mucha más gracia todavía. Es más, convierten en inteligente lo tópico y triunfan con ello, lo cual es de ovación operística.

Y eso sólo puede ser gracias al saber hacer de Yllana. Sacar teatralmente lo que sacan de estos excelentes músicos es magnífico. Gestos, movimientos, ritmo, pausas: todo está medido y perfectamente engarzado. Ni un gag dura más de lo que tiene que durar. Un ejemplo de contención cómica, alejada del barroquismo chabacano, para llegar a la risa del espectador. El resto lo ponen los compositores a los que se homenajea en el espectáculo y los maestros que interpretan, nunca mejor dicho, la partitura teatral que les ha tocado en suerte.

Una recomendación: señores directores de los centros educativos de este país, lleven a sus alumnos a ver este espectáculo. Yo, por mi parte, le agradezco al maestro Ara Malikian que sea capaz de reírse de sí mismo y de la pedantería que, muchas veces, rodea a la música clásica y le reprocho sólo una cosa: esto mucho antes maestro. Otro gallo me hubiera cantado (musicalmente hablando).