sábado, 24 de noviembre de 2007

Cantando bajo las balas

Dirección: Álvaro Lavín
Fecha: 23/11/2007
Teatro: Auditorio Fonseca
Aforo: Tres cuartos


Buena señal

Decía el gran Fernando Fernán Gómez que sí creía que un hombre puede ser amigo de una mujer, siempre que ese hombre no fuera él. Uno no puede ser amigo de quien se va a conquistar. Queda mal, es feo y, además, de mal gusto. A mí, incluso, me revuelve la conciencia. Quiero creer, después de ver Cantando bajo las balas, que a Millán Astray también le machaca su conciencia en el infierno de la nada en el que está y que, por esa razón, todos los demás vivimos mucho más tranquilos.
Suena el piano y aparece el general entre la niebla como una mala pesadilla y canta y se pasa cantando todo el montaje tangos, pasodobles, canciones militares... Y ya todo es Adolfo Fernández, que hace un papel extraordinario en un lugar perfecto para interpretarlo: Salamanca. Aparece el general mutilado de cuerpo, mente y alma y cuenta en primera persona lo que ocurrió el 12 de octubre de 1936 en el Paraninfo de la Universidad de Salamanca. Cuenta cómo Unamuno, angustiado ante tanta barbarie de aquellos a quienes había apoyado, no pudo callar más y estuvo a punto de morir destrozado por la barbarie de quienes estupidamente gritaban ¡Viva la muerte!

Tiene este texto de Antonio Álamo dos virtudes fundamentales: los hechos los cuenta y los hace, si cabe, aún más creíbles un personaje deleznable que se define por sí solo y, segundo, los lleva a la farsa, a la parodia cínica, para hacerlos absolutamente serios. Sólo desde el análisis profundo y la reflexión se pueden contar las razones de la Guerra Civil Española con un punto de irreverencia y de mala leche.

El resultado es un montaje de ochenta minutos dirigido con inteligencia desde el punto de vista actoral, que se te pasa volando y que es esencial para todos aquellos que estamos convencidos y para aquellos que no lo están. Es un necesario trago de aguardiente en medio de tanta Coca-Cola.

Y eso, sin que el devaluado de cuerpo, Millán Astray, saque la pistola y la blanda amenazante y fanfarrón. Una lección magistral que le enseña a él y a todos los que nos miran desde el infierno con un solo ojo que, simplemente, con las palabras se puede hacer mucho más que lo que ellos hicieron en cuarenta años. Es decir, nada. Afortunadamente, todos los que estábamos en el patio de butacas pudimos mirar al fantasma cara a cara sin que nos ardiesen las vísceras. Buena señal.

Suspiros de España por Carmen Maura (Youtube)

1 comentario:

ángel luis dijo...

Ha fallecido el cascarrabias sincero, anarquista, polemista y sabio. Excelente escritor el pelirrojo que no se casaba con nadie, que declamaba como si hubiera nacido recitando. El gran Fernando solitario, independiente pero amigo de sus amigos, escritor y autor. Hombre de otra pasta.
De aquellos que vivieron como los comicos, de noche, y entre telones. Con su mirada tras la camara recreaba, con su presencia en un escenario engrandecia la obra. Trabajador humilde, libertario lector, escritor, mujeriego atipico ¿verdad Emma?.Ciudadano Fernando salud.